

El 4 de diciembre pasado te recogimos en una de las salidas de la autopista Cartagena-Murcia en medio de la carretera mirando con cara de sorpresa a los camiones que a toda velocidad te rozaban sin pensar en que tu estabas perdido y no entendías nada. Afortunadamente para ti pasamos en ese momento y a pesar de que por un momento cerré los ojos para no verte atropellado al volver a abrirlos seguías vivo con esa cara de perdido que tenías y ya no dejamos que volvieras a estar en peligro y así lo aceptaste tú al entrar en la furgoneta dócilmente a pesar de que no te gusta mucho entrar en ella, como después hemos visto.